
Revista Salud y Cuidado
Durante la realización de esta encuesta, la población envejecida reconoció que
sus principales problemáticas son: 1) insuciente pensión para cubrir sus necesi-
dades, 2) falta de oportunidades para encontrar trabajo, 3) carecer de una pensión o
jubilación, 4) maltrato o abandono, 5) dependencia económica hacia sus familiares y,
6) carecer de acceso a servicios de salud.
Para resolver las problemáticas que aquejan a este grupo etario se necesita
una participación integral de la sociedad y el Estado. En lo que respecta a la sociedad,
mediante un cambio actitudinal y de valores hacia el resto de la población, no sólo la
envejecida. Por su parte el Estado debe contribuir con el diseño de estrategias, planes y
programas ecientes orientados a la eliminación de desigualdades y que coadyuven al
acceso de oportunidades, lo anterior, no es una tarea sencilla, pero tampoco es imposi-
ble. Mientras que los y las profesionales de la salud como parte de la sociedad pueden
aportar un grano de arena con acciones muy especícas.
En primer lugar, deben reconocer que la población de 60 años y más posee un
cúmulo de conocimientos sobre la triada salud, enfermedad y atención. ¿Cuántos de
nosotros hemos sido atendidos y curados por alguna “abuelita” que sólo con mirarnos
y palmarnos sabía de qué habíamos enfermado? Un ejemplo de esta sabiduría sería
los grupos étnicos de México quienes reconocen hasta 5,000 plantas con propiedades
medicinales. Por ello, es altamente probable que nuestra población envejecida conoz-
ca remedios caseros a base de plantas y sepa utilizarlas en diferentes preparaciones,
como resultado de nuestro pasado rural, campesino o indígena.
En la actualidad, cerca del 60 % de la población de Latinoamerica vive en
ciudades, aun cuando el conocimiento de la medicina tradicional no es privativo de los
entornos rurales, es un hecho que, la relación entre los procesos de modernización en
los entornos rurales y periurbanos trastocan diversas prácticas y conocimientos que
han mantenido las sociedades a través de sus generaciones, así es necesario reconocer,
respetar y mantener vigente el conocimiento de la población mayor de 60 años y más
sobre la medicina tradicional, también ayuda a preservar la biodiversidad de especies
vegetales y animales que hace de México un territorio megadiverso.
En segundo lugar, las prácticas que llevan a cabo las personas envejecidas, en
especial, aquellas que están íntimamente relacionadas con el cuidado de su salud,
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